Santiago, Chile, 02/03/2010.- Hasta en la comuna de Lampa, en la periferia de la capital chilena, autoridades locales y vecinos exigen presencia militar. En el sector, ubicado a cientos de kilómetros del epicentro del desastre, se habrían producido saqueos a supermercados y un fenómeno bastante extraño y recurrente, como es la confrontación entre habitantes de barrios vecinos, donde unos abrían atacado o amenazado a otros, induciéndolos a organizar grupos premunidos de armas caseras para defender sus hogares. Una suerte de mini guerra civil que nadie sabe a ciencia cierta cómo se inició.
A través de su twitter un periodista de TV confesaba su asombro frente a un cúmulo de mensajes informando de saqueos y robos. Incluso el ex candidato presidencial Marco Enríquez Ominami retransmitió un mensaje de este tipo, de los tantos que se depositan en la microblogosfera y que nadie se preocupa de confirmar.
La ola de terror se extendió hasta Santiago desde la siniestrada ciudad de Concepción, lugar donde se registraron los primeros saqueos y enfrentamientos entre vecinos, en algunos casos motivados en intentos reales de asalto, en otros más bien en amenazas, rumores o sospechas de ataques a los hogares.
Pero la imagen de una ciudad azotada por el pillaje y la violencia ya está fijada en la opinión pública. Percepción que ha resultado altamente contaminante, como lo revelan los sucesos de Quilicura, de Lampa y otros lugares de Santiago, donde se reproducen los hechos transmitidos desde el sur aunque no se viva una situación tan apremiante como en esos lugares.
Rol de los medios
La extensión del terror al pillaje, más allá del epicentro del desastre y la ocurrencia de saqueos en barrios santiaguinos, ha generado discusión sobre el tratamiento mediático de la tragedia. En especial el otorgado por la televisión, medio al que algunos acusan de insuflar mayor dramatismo al siniestro y de concentrarse en los saqueos, sin importar mucho su efecto demostrativo o de destacar otro tipo de informaciones que sean útiles para la población e incentiven a la calma y a la autoayuda.
En medio de la conmoción natural provocada por un sismo de tanta magnitud, la ciudadanía está altamente sensible y las imágenes del caos, transmitidas en forma reiterada, han tenido un fuerte impacto al punto de inducir a santiaguinos no damnificados a comportarse como si lo fueran, ya sea vaciando supermercados al realizar compras en grandes cantidades o bien … entre los más pobres y el lumpen, saqueando o intentando hacerlo.
Anoche en algunos barrios de Santiago las calles se encontraban totalmente desiertas. Parecía que la ciudad estaba bajo toque de queda sin que ninguna autoridad lo hubiese decretado y tampoco exista presencia inusual de policías.
La discusión sobre el tema del que algunos denominan “tsunami mediático” o “tele-terremoto” está en curso.


Valparaíso,1906 Saqueos,vandalismo
Chillan,1939 saqueos,vandalismo
haiti,2010 saqueos,vandalismo
Situaciones de catastrofe ANOMIA
Ayer lunes, Santiago, Vitacura, chocolatería Francisco de Aguirre con A Vespucio Boliche repleto de gente, familias,niños rubios, devorando pasteles, tortas,helados. Pulsion de muerte-pulsion de vida. El jóven dueño del local me cuenta que el día del terremoto vendió 1 millon de pesos en pastelería y debió regalar otro tanto a furiosos clientes que reclamaban por no poder pagar con tarjeta red Bank y se iban satisfechos sin pagar.
Fin del comentario.