El sagrado “orden público” y la pedagogía del saqueo

En medio del desastre provocado por el sismo del pasado 27 de febrero, el tema de la intervención de los militares ha generado polémica básicamente por el motivo central que parece animar a sus impulsores: detener saqueos a supermercados y restablecer el orden público, aparentemente puesto en jaque por hordas de delincuentes.

La televisión presentó un panorama angustiante con imágenes de saqueos en Concepción, lo que provocó una previsible reacción de condena e incluso llamados a través de Internet a decretar la ley marcial.

Sin duda en una situación de emergencia todas las instituciones del estado deben aportar. Las fuerzas armadas disponen de personal, organización e infraestructura muy necesarios de ocupar en el auxilio de los damnificados.

Pero, no deja de llamar la atención que el orden de los factores se haya visto alterado y la milicia sea llamada para oficiar de policías, resguardar negocios y controlar los desbordes de personas, que en su gran mayoría no son delincuentes, sino habitantes de las ciudades más afectadas por el sismo. Gentes que ya no tienen hogar, posiblemente tampoco empleos y por consiguiente capacidad de adquirir alimentos.

La imágen de militares con fusiles de guerra en las calles de Concepción parece alegrar a muchos. A través de su twitter, @Ejercito_Chile, la milicia informa que se dirigen hacia Concepción más tropas, con blindados livianos y carros Humvee. No se sabe si llevan alimentos, agua o medicinas.

Lo lógico es que hubiesen llamado a repartir los alimentos almacenados en estos negocios. Que si algunos sustrajeron gran cantidad de artículos usando vehículos, o que otros hubiesen preferido electrodomésticos “de alto costo” , licores, juguetes o productos de belleza, no quita ni pone al hecho que la población está viviendo una situación apremiante y necesita ayuda ahora para subsistir. No más violencia, balas y tanques.

Enseñando a saquear

La exhibición por los medios, en especial la TV, de imágenes de actos delictuales tiene su coartada en la necesidad de informar y no ocultar acontecimientos graves. Nadie podría abogar porque los medios se autocensuraran y no dieran cuenta de estos hechos.

Sin embargo, la publicación destacada, reiterada y majadera de tales informaciones, obedece a una estrategia de venta de productos informativos basada más bien en la explotación del morbo

Resulta discutible también que se exhiban escenas de actos delictuales con el supuesto interés de generar repudio público hacia los delincuentes y la comisión de ilícitos. Para algunos académicos tal exhibición más bien enseña cómo ejercer la violencia y cometer los delitos, y lo que no se debe hacer para evitar ser arrestado por la policía.

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2 Respuestas a El sagrado “orden público” y la pedagogía del saqueo

  1. Hay más aristas que ver. Los dueños de supermercado instaron a los medios a no emitir este tipo de información porque aumentaba la cantidad de este tipo de eventos.
    Son unos: “hijos de putas”. Lo escuche en directo desde sus bocas/anos ayer en la tarde por la radio
    Nadie se salva

  2. ES HORA DE REVISAR QUE CONSTRUISTE, QUE VALORES ENTREGASTE, QUE VALORES DESAPARECISTES. LA SOLIDARIDAD, LA ORGANIZACIÓN COMUNAL, VECINAL, ETC. SON AHORA NECESARIAS, AYER ERAN ANTISISTEMA. AYER ERA COMO HACÍA NEGOCIO, HOY NO SIRVE. KAFQUIANO, BRUTAL, LO QUE SIEMBRAS COSECHAS.¿ QUÉ ES MÁS PERDURABLE, EL NEGOCIO O LA SOLIDARIDAD?

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