Santiago, 13/05/2008.- Un grupo de escolares se estaciona bajo el monumento a Pedro de Valdivia en la Plaza de Armas de Santiago, esperando quizá ingresar al vecino Museo Histórico Nacional para recibir su porción diaria de cuentos sobre historia “patria”.
Mientras esperan el más travieso del curso pega su chicle en el miembro del caballo de don Pedro y lo estira como si fuese una verde secreción peneana. Las risotadas de chicos y chicas no se hacen esperan. Nadie parece escandalizarse por la broma lo cual me provoca cierto asombro porque hace muchas décadas atrás cuando tenía la edad de estos escolares el bromista habría sido denunciado por alguna niña o niñito “acusete”, reprendido y castigado.
Pero ahora todos se rien y yo también. Al menos aquí en la Plaza de Armas los “acusetes” no corren y por un breve momento pensé en cuantos malos ratos podría haberme ahorrado de haber sido escolar en estos tiempos. Como empedernido bromista me llevé varios retos por hacer bromas o llevar revistas y libros “cochinos” al colegio (las que me eran confiscadas rudamente por docentes e inspectores) Ahora eso ya no se puede hacer porque los impresos fueron reemplazados por fotos y videos digitales traficados alegremente vía Messenger y e-mail y creo que son muy pocos los escolares que no han visto alguna imagen o video subido de tono.
En mis tiempos el porno era algo tan exótico que una vez un compañero de liceo llevó una revista triple X a la sala de clases y provocó una batahola mayúscula. Los inspectores lo detectaron, le requisaron la revistita y … después los vimos por una ventana mirándola muertos de la risa.
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- Ayo…
- ¿queee…
- Pico e’caballo (*)
- Señorita, Aravena me está diciendo “garabatos”!!!
- Salga de la sala y vaya a inspectoría por grosero!!!
- …
(broma común en tiempos escolares remotos. Algunas variantes eran con el burro y el camello)
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