Los muertos que cuestionan a policías y servicios de salud

Dos serían las personas fallecidas en situaciones confusas y con alguna vinculación a las manifestaciones de protesta en el Día del Joven Combatiente. El primero de ellos fue René Palma Mancilla, herido a bala en las inmediaciones de la Villa Francia, quien falleció al no recibir atención médica oportuna. El segundo joven, Johnny Cariqueo, murió dos días después de la protesta a raíz de un paro cardiaco provocado, presumiblemente, por la brutal golpiza recibida a manos de la policía que lo detuvo en un barrio de Pudahuel donde se registraban manifestaciones. Debido a los golpes el joven comenzó a registrar síntomas de infarto y cuando finalmente fue llevado a un centro médico allí no lo mantuvieron en observación sino que le dieron un medicamento para el dolor y volvió nuevamente al calabozo, recibió nuevos malos tratos y sólo fue liberado al día siguiente.
Frente a este último hecho el mutismo de las autoridades ha sido notable.
En el caso de René Palma el gobierno trató de endilgar su muerte a los convocantes a las manifestaciones, pero luego optó por el silencio al conocerse las dramáticas circunstancias de su deceso. También tuvo que guardar silencio el lenguaraz director de la policía uniformada, el general Bernales, quien en un primer momento trató de negar que sus subordinados conocieran del herido a bala en la Villa Francia.
En ambos casos le asiste responsabilidad a la policía uniformada: en uno por ineficacia y posible negligencia y en el otro por maltratar brutalmente a un joven enfermo cardiaco a sabiendas de su situación de salud.
También aparecen cuestionados los servicios de salud. Resulta increíble que una persona que ingresa caminando a un servicio de urgencias termine horas después falleciendo por anemia aguda. Que el personal de un SAPU no sepa tratar a un herido de bala, como fue demostrado por un cirujano de la Posta Central y que luego aparezcan directivos de Salud aduciendo que la ambulancia no ingresó al lugar por ser un sitio inseguro. ¿Cómo entonces lo hizo un civil en un vehículo sin ningún distintivo y trasladó al herido a un servicio de urgencias?
Otra pregunta incómoda es ¿porque el personal de salud que atendió al joven cardiaco no lo retuvo en el recinto y lo dejó nuevamente en manos de la policía para ser llevado a un calabozo?
Muchas personas cuestionan el cariz que adquieren las manifestaciones nocturnas del Día del Joven Combatiente. Especialmente algunas en extremo violentas donde se utilizan armas de fuego en medio de masas compuestas por gran cantidad de menores de edad. Sin embargo, lo anterior no puede dar paso a guardar silencio frente a acciones negligentes o violatorias a los derechos humanos por parte de la policía.
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